Sam Raimi es un tio que, bueno, ha hecho pelis que todos recordaremos (Evil dead, Muerte entre las flores, Darkman), pelis que yo no recordaré (Las buenas de Spiderman) y pelis que no recordará ni él (Spiderman 3, Rápida y mortal, Los Picapiedra). Así que cuando se junto con los colegas en una sobremesa veraniega debajo de una palmera y decidieron, despues de tres pacharanes, hacer una peli de miedo a la antigua usanza, nadie dió un meravedí por ella. Pero grata fue nuestra sorpresa cuando decidimos, aguerridos y osados que somos, obviar la movida metafisica de Antichrist y esperar una hora más para ver Drag me to hell. Debo decir que el entorno se alió con nosotros para volver al pasado y el cine al que fuimos tenia ciertos detalles a destacar. No habia palomitas ni cocacola, cosa que no nos pareció nada mal (cosa rara, ya que hemos entrado al cine desde un menú del Bocatta a una pizza familar del Telepi), así que nos acercamos al Opencor más cercano y nos provisionamos de regaliz, cacahuetes tostados y Fatburners para paliarlos.

Todo el que haya visto The army of darkness ya sabe de que va el asunto. Terror absurdo y risas eternas. Es cierto que los efectos especiales estan bastante mas elaborados que en la saga de Evil Dead pero es que estamos en el 2009, amigos. Y como nunca se me ha dado bien criticar musica y/o cine diré que:

“La decimosexta película de Sam Raimi es uno de los mayores espectáculos a los que me he sometido en una sala de cine: espeluznante de principio a fin, asquerosa hasta decir basta, fantásticamente amoral y terroríficamente divertida. Raimi ha debido disfrutar un montón haciendo la cinta – y es que se agradece que, a su público, tanto como al menos conocedor de su “obra” -como un servidor- se nos haya deleitado con un genial ejercicio de rejuvenecimiento del terror de la “vieja escuela”.”

Analicemos estas lineas de algun erudito profesional:

. Espeluznante de principio a fin. Totalmente, amigo. Aunque la mayoria de sustos son sobresaltos baratos a causa de variaciones de volumen y travellings, se agradece que el tio Sam no nos de ni un momento de calma desde la aparicion de la puta vieja.
. Asquerosa hasta decir basta. Supongo que no debe ser demasiado agradable que una señora gitana mendigante de 70 años intente morderte la cara con la dentadura postiza en sus manos. El objetivo de Raimi está claro desde un principio con la señora asquerosa esta, puesto que nadie puede tomarse en serio la pelicula con la primera escena en el banco cuando la vieja se dedica a quitarse y ponerse la dentadura mientras lame lascivamente un par de caramelos para acabar robandolos todos.
. Fantásticamente amoral. Pues tu mismo. Este punto es simplemente otra acepción del segundo. Me vi obligado a apartar la mirada de la pantalla varias veces, pero fue por el puto asco que me daba más que por el miedo.

El señor critico de internet a quien le he robado las palabras se da cuenta de algo que nosotros tambien percibimos durante la pelicula. Me puedo imaginar perfectamente lo bien que se lo pasaron rodando la escena del coche o el momento del exorcismo. Nadie puede tomarse en serio, como ya dije anteriormente, una cabra hablando de esa manera o una dentadura volando libremente cual paloma torcaz en una escena de “autentico terror”.

En definitive, Raimi ha ganado bastante street credit en mi opinion y espero que no lo pierda con Warcraft, porque como todos sabeis, soy un puto freak adicto al World of Warcraft, tengo dos cuentas, 5 personajes en 80 y miles de low levels y no me gustaria que un tio como Raimi, que me parece un caballero andante del cine como no los hay, haga una peli de mierda sobre ese gran placebo social que es el Wow. Quiero a un Arthas Menethil totalmente cruel, helado y demoniaco, una Sylvanas Windrunner muerta pero a la vez humana y deseosa de venganza, quiero un Thrall que luche por el honor de la gran raza orca. Sangre y truenos. Me cago en dios y en Elune Ara.

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