He hecho algunas canciones nuevas para Frostbitter. Creo que editaré algunas copias. De mientras aqui está el link.

http://www.megaupload.com/?d=DGE133H0

01. Stormy mind.
02. Funebra death spa.
03. People is dead.
04. (The cemetery is) neutral territory.

Vaya fauna.

septiembre 7, 2009

El Bogavante o Hommarus Gamarus es un bicho bastante acrustaceado con largos bigotes y no menos cortos bracitos. Es primo segundo de las cigalas de las paellas y de las langostas de los restaurantes chinos, pero nuestro amigo no lleva goma ninguna en sus pinzas que nos proteja de sus salvajes y crueles pellizcos. Yo los conozco bien porque me gusta comermelos con caldo, pero durante este verano he llegado a conocerlos todavia mas si cabe. Pongo en duda si nuestro nuevo amigo era un bogavante o otro ser marino similar, ya que a causa del vino y de los lirios que consumimos antes de su llegada, todo recuerdo queda algo borroso y usamos muchos nombres cuando queriamos dirigirnos a él. Gamba, Langostino, Cigala, Rodolfo, Bicho, Cangrejo, Escorpijón, Escarabajo toro, Andrés o Torero fueron sus apodos aquella noche. Ademas, tampoco puedo aclarar con claridad, en el caso de que fuera un bogavante, si se trataba de un especimen de la variedad continental europea o uno americano, porque lo conocimos a altas horas de la noche y, aunque era una preciosa noche de luna llena, no veiamos una puta mierda. Solo catamos sus pincicas en nuestro culo. La Wikipedia dice que raramente se encuentran a menos de 50 metros de profundidad, asi que quizas ese ser mitologico que paseaba por nuestras toallas no fuera, a fin de cuentas, mas que un revoltoso cangrejo de rio. O un producto de nuestra imaginación, vete tu a saber.

El asunto fue de tal manera; Despues de cuatro horas de viaje llegamos al Delta del Ebro, tambien conocido como Desembocadura del rio Ebro. Despues de perdernos un rato, conseguimos llegar a una playa un tanto extraña donde un amable desconocido nos dijo que “alli no nos molestaria nadie”. Quizas debió matizar eso de “nadie”, porque despues de cenar unos estupendos sandwitches a base de tomate, lechuga, jamon, queso y algo que nadie sabia que era, nos dispusimos a fumarnos unos tupinambas mientras observamos embelesados las milagrosas Lagrimas de San Lorenzo. A la cuarta o quinta estrella con prisa, un grito estremecedor desgarró la tranquilidad playera, hubo movimientos tensos, palabras atroces y una linterna se encendió en la oscuridad. Y allí, erguido sobre su pinza izquierda con actitud de conquistador castellano, nos miraba con sus ojitos de molusco orgulloso el bicho en cuestión, despues de retorcer vilmente el cuello de uno de nuestro compañeros. El miedo corrió como la pólvora y feas palabras fueron pronunciadas. “Vamos a montar la tienda” dijeron algunos, “Yo duermo en el coche” dijeron otros, “Iros a la mierda” dije yo. No era más que un pobre bugre solitario y perdido que buscaba la hospitalidad extranjera en tierras inhospitas. Aunque tampoco lo pidió con demasiada humildad, todo hay que decirlo. Despues de observarlo durante un ratico, lo lanzamos a su medio natural, la mar salada. Pero el dichoso langostino tenia ganas de juerga y media hora mas tarde, noté unos bigotes acariciandome el cuello. El maldito bicho solo atacaba por los flancos, eso era una declaración de guerra. Asi que esa vez no tuvimos ningun tipo de piedad. Nos despertamos, encendimos la bateria seca y. una vez con luz, se las hicimas pasar putas. Al grito de “Mira, lleva una entrada del cine” le obsequiamos con un pequeño papelito que cogió con su pinza más debil, la izquierda. Intentamos que cogiera un cigarro, pero se negó en rotundo. Y no solo eso, sacó todo su orgullo, se levantó sobre sus cuartos traseros y pusó sus grandes pinzas en cruz, mientras orientaba sus ojos de caviar hacia la luna. Fue un momento epiquerrimo, os lo aseguro. Parecia decir “hacedme lo que querais, pero no me arrebatareis mi honor”. Luchó con valentia y pundonor e incluso pellizco algun dedo atrevido que se le acercó, pero su pequeño tamaño acabo jugandosela y sus bravuconadas nocturnas acabaron en una bolsa de Lays. A la mañana siguiente, sin ningun tipo de rencor, lo liberamos y se fue apoyandose en sus pinzas bamboleantes maldiciendo a la raza humana.

El valor de los crustaceos nunca quedará en entredicho para mí.

La visita inesperada.

septiembre 1, 2009

Dissabte, després de sopar i d’un parell de cerveses, un mojito i un Bourbon amb Ginger Ale, quan va tancar el Red Rocket, en definitiva, vaig decidir que era bon hora per tornar a casa. Al cel no li va semblar tan bé com a mi, perquè just quan enfilavem el Carrer dels Còdols per agafar Escudellers, es va posar a ploure. Vaig aprofitar la desgràcia per desperdir-me a la francesa, pero el kharma tampoc m’ajudava. Apretava i apretava i quan vaig arribar a l’entrada de Drassanes duia el telèfon mòbil dintre dels calçotets. Tot pujant amb l’ascensor, deprimit, refredat i amb la meva ex-nòvia dormint a casa d’un altre noi, vaig obrir la porta. Una xerrameca insuportable em va posar alerta i vaig pensar en els meus maleïts companys de pis. No podia ser. I no era, clar. Era pitjor.
El menjador de casa era ple de gom a gom. Havien vingut a visitarme totes les meves desil.lusions. Assegudes al sofà, veient la televisió, capgirant els meus estimats llibres, tacant-ho tot. Van venir de tot arreu i hi havia algunes que ni tan sols recordava; les clàssiques de Sant Boi que vaig haver de suportar veure-les passar durant anys, les dels meus anys als Jesuites, les de Santa Coloma, les de Palamós, algunes de Tarragona i fins tot s’havien apropat per tornar-me a fer la vida impossible aquells desenganys de Lisboa i de Manchester. El cap em donava voltes.Haig de reconeixer que algunes no nomes no em molestaven, sino que fins i tot em causaven una bonica enyorança. Eren com nens petits que jugaven tranquilament a terra. Pero per altres hagués tornat sense dubtar-ho a mullar-me a les Rambles. Aquelles desil.lusions molestes, ordinaries, impertinents, que parlaven a crits, fumaven puros i menjaven tacant-ho tot. Em picaven a l’esquena i em tossien al coll, em donaven pètons greixosos i m’estiraven de les galtes.
L’escàndol anava augmentant i el meu cap no podia pair tot allò que estava passant. Mai he estat una persona dèbil però també és cert que aquests dies no estan sent els millors de la meva vida. Havia de fer alguna cosa, tot aquella colla acabaria per enfonsar-me definitivament, així que vaig pensar en futurs salts sense xarxa, situacions en les que m’agradaria trobar-me, persones amb les que m’agradaría parlar, la noia a la que m’agradaria tornar a fer petons i em vaig plantar enmig del menjador i vaig fer un crit que el va sentir fins i tot a l’avió del Tibidabo. Tota aquella banda d’indesitjables records que m’atormentaven es van girar cap a mi, en silenci, amb els ulls oberts com plats, sorpresos per aquella reacció. Aquella era la meva oportunitat; abans de que poguessin reaccionar, els vaig agafar un per un, nens i nenes inclosos, els vaig embotir dintre del ascensor i vaig prèmer el botó de la planta baixa. Després vaig tornar a casa, vaig beure un Nesquik, vaig veure un capítol de Entourage i me’n vaig anar a dormir.

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