Vaya fauna.
septiembre 7, 2009
El Bogavante o Hommarus Gamarus es un bicho bastante acrustaceado con largos bigotes y no menos cortos bracitos. Es primo segundo de las cigalas de las paellas y de las langostas de los restaurantes chinos, pero nuestro amigo no lleva goma ninguna en sus pinzas que nos proteja de sus salvajes y crueles pellizcos. Yo los conozco bien porque me gusta comermelos con caldo, pero durante este verano he llegado a conocerlos todavia mas si cabe. Pongo en duda si nuestro nuevo amigo era un bogavante o otro ser marino similar, ya que a causa del vino y de los lirios que consumimos antes de su llegada, todo recuerdo queda algo borroso y usamos muchos nombres cuando queriamos dirigirnos a él. Gamba, Langostino, Cigala, Rodolfo, Bicho, Cangrejo, Escorpijón, Escarabajo toro, Andrés o Torero fueron sus apodos aquella noche. Ademas, tampoco puedo aclarar con claridad, en el caso de que fuera un bogavante, si se trataba de un especimen de la variedad continental europea o uno americano, porque lo conocimos a altas horas de la noche y, aunque era una preciosa noche de luna llena, no veiamos una puta mierda. Solo catamos sus pincicas en nuestro culo. La Wikipedia dice que raramente se encuentran a menos de 50 metros de profundidad, asi que quizas ese ser mitologico que paseaba por nuestras toallas no fuera, a fin de cuentas, mas que un revoltoso cangrejo de rio. O un producto de nuestra imaginación, vete tu a saber.
El asunto fue de tal manera; Despues de cuatro horas de viaje llegamos al Delta del Ebro, tambien conocido como Desembocadura del rio Ebro. Despues de perdernos un rato, conseguimos llegar a una playa un tanto extraña donde un amable desconocido nos dijo que “alli no nos molestaria nadie”. Quizas debió matizar eso de “nadie”, porque despues de cenar unos estupendos sandwitches a base de tomate, lechuga, jamon, queso y algo que nadie sabia que era, nos dispusimos a fumarnos unos tupinambas mientras observamos embelesados las milagrosas Lagrimas de San Lorenzo. A la cuarta o quinta estrella con prisa, un grito estremecedor desgarró la tranquilidad playera, hubo movimientos tensos, palabras atroces y una linterna se encendió en la oscuridad. Y allí, erguido sobre su pinza izquierda con actitud de conquistador castellano, nos miraba con sus ojitos de molusco orgulloso el bicho en cuestión, despues de retorcer vilmente el cuello de uno de nuestro compañeros. El miedo corrió como la pólvora y feas palabras fueron pronunciadas. “Vamos a montar la tienda” dijeron algunos, “Yo duermo en el coche” dijeron otros, “Iros a la mierda” dije yo. No era más que un pobre bugre solitario y perdido que buscaba la hospitalidad extranjera en tierras inhospitas. Aunque tampoco lo pidió con demasiada humildad, todo hay que decirlo. Despues de observarlo durante un ratico, lo lanzamos a su medio natural, la mar salada. Pero el dichoso langostino tenia ganas de juerga y media hora mas tarde, noté unos bigotes acariciandome el cuello. El maldito bicho solo atacaba por los flancos, eso era una declaración de guerra. Asi que esa vez no tuvimos ningun tipo de piedad. Nos despertamos, encendimos la bateria seca y. una vez con luz, se las hicimas pasar putas. Al grito de “Mira, lleva una entrada del cine” le obsequiamos con un pequeño papelito que cogió con su pinza más debil, la izquierda. Intentamos que cogiera un cigarro, pero se negó en rotundo. Y no solo eso, sacó todo su orgullo, se levantó sobre sus cuartos traseros y pusó sus grandes pinzas en cruz, mientras orientaba sus ojos de caviar hacia la luna. Fue un momento epiquerrimo, os lo aseguro. Parecia decir “hacedme lo que querais, pero no me arrebatareis mi honor”. Luchó con valentia y pundonor e incluso pellizco algun dedo atrevido que se le acercó, pero su pequeño tamaño acabo jugandosela y sus bravuconadas nocturnas acabaron en una bolsa de Lays. A la mañana siguiente, sin ningun tipo de rencor, lo liberamos y se fue apoyandose en sus pinzas bamboleantes maldiciendo a la raza humana.
El valor de los crustaceos nunca quedará en entredicho para mí.
Ya no hacen peliculas de miedo como las de antes.
septiembre 7, 2009
Sam Raimi es un tio que, bueno, ha hecho pelis que todos recordaremos (Evil dead, Muerte entre las flores, Darkman), pelis que yo no recordaré (Las buenas de Spiderman) y pelis que no recordará ni él (Spiderman 3, Rápida y mortal, Los Picapiedra). Así que cuando se junto con los colegas en una sobremesa veraniega debajo de una palmera y decidieron, despues de tres pacharanes, hacer una peli de miedo a la antigua usanza, nadie dió un meravedí por ella. Pero grata fue nuestra sorpresa cuando decidimos, aguerridos y osados que somos, obviar la movida metafisica de Antichrist y esperar una hora más para ver Drag me to hell. Debo decir que el entorno se alió con nosotros para volver al pasado y el cine al que fuimos tenia ciertos detalles a destacar. No habia palomitas ni cocacola, cosa que no nos pareció nada mal (cosa rara, ya que hemos entrado al cine desde un menú del Bocatta a una pizza familar del Telepi), así que nos acercamos al Opencor más cercano y nos provisionamos de regaliz, cacahuetes tostados y Fatburners para paliarlos.
Todo el que haya visto The army of darkness ya sabe de que va el asunto. Terror absurdo y risas eternas. Es cierto que los efectos especiales estan bastante mas elaborados que en la saga de Evil Dead pero es que estamos en el 2009, amigos. Y como nunca se me ha dado bien criticar musica y/o cine diré que:
“La decimosexta película de Sam Raimi es uno de los mayores espectáculos a los que me he sometido en una sala de cine: espeluznante de principio a fin, asquerosa hasta decir basta, fantásticamente amoral y terroríficamente divertida. Raimi ha debido disfrutar un montón haciendo la cinta – y es que se agradece que, a su público, tanto como al menos conocedor de su “obra” -como un servidor- se nos haya deleitado con un genial ejercicio de rejuvenecimiento del terror de la “vieja escuela”.”
Analicemos estas lineas de algun erudito profesional:
. Espeluznante de principio a fin. Totalmente, amigo. Aunque la mayoria de sustos son sobresaltos baratos a causa de variaciones de volumen y travellings, se agradece que el tio Sam no nos de ni un momento de calma desde la aparicion de la puta vieja.
. Asquerosa hasta decir basta. Supongo que no debe ser demasiado agradable que una señora gitana mendigante de 70 años intente morderte la cara con la dentadura postiza en sus manos. El objetivo de Raimi está claro desde un principio con la señora asquerosa esta, puesto que nadie puede tomarse en serio la pelicula con la primera escena en el banco cuando la vieja se dedica a quitarse y ponerse la dentadura mientras lame lascivamente un par de caramelos para acabar robandolos todos.
. Fantásticamente amoral. Pues tu mismo. Este punto es simplemente otra acepción del segundo. Me vi obligado a apartar la mirada de la pantalla varias veces, pero fue por el puto asco que me daba más que por el miedo.
El señor critico de internet a quien le he robado las palabras se da cuenta de algo que nosotros tambien percibimos durante la pelicula. Me puedo imaginar perfectamente lo bien que se lo pasaron rodando la escena del coche o el momento del exorcismo. Nadie puede tomarse en serio, como ya dije anteriormente, una cabra hablando de esa manera o una dentadura volando libremente cual paloma torcaz en una escena de “autentico terror”.
En definitive, Raimi ha ganado bastante street credit en mi opinion y espero que no lo pierda con Warcraft, porque como todos sabeis, soy un puto freak adicto al World of Warcraft, tengo dos cuentas, 5 personajes en 80 y miles de low levels y no me gustaria que un tio como Raimi, que me parece un caballero andante del cine como no los hay, haga una peli de mierda sobre ese gran placebo social que es el Wow. Quiero a un Arthas Menethil totalmente cruel, helado y demoniaco, una Sylvanas Windrunner muerta pero a la vez humana y deseosa de venganza, quiero un Thrall que luche por el honor de la gran raza orca. Sangre y truenos. Me cago en dios y en Elune Ara.